somos comunidad
Carmen Benítez, miembro de UCU Colombia, inspirada por su asistencia a la Asamblea Mundial de IFES de 2011, decidió servir al Señor en la obra estudiantil por un año y medio más. Desde ese momento el Señor ha abierto puertas y oportunidades, y le ha dado una bonita visión para el grupo que coordina en Armenia, la ciudad donde vive.
Actualmente está buscando apoyo y buscando un empleo a tiempo parcial. Pero esto no ha impedido que siga adelante y haga planes con los estudiantes.
“En primer lugar, queremos vivir nuestro lema para este año: ‘Jesucristo da sentido a la vida, esperanza y libertad’ en cada una de las ciudades, conjuntamente con el estudio de la Palabra en el libro del año que es Isaías.
Con respecto a las actividades específicas, queremos continuar con las reuniones en la universidad donde estamos actualmente y abrir una nueva reunión en otra universidad. Queremos hacer una reunión con profesionales, aprender de ellos, y tener espacios de discipulado. Estas actividades ayudarán a fomentar más tiempos de oración y compañerismo.
Además, tenemos algunas actividades evangelísticas pensadas. También queremos iniciar un cine y foto club para conectar con la realidad de nuestro entorno y tener la oportunidad de contextualizar la palabra de vida. Y también me gustaría ver un proyecto de VIH/SIDA en Armenia, como en otros grupos de UCU en Colombia, para hablar sobre sexualidad y VIH en los colegios y universidades.
¿Cómo lo conseguiremos? Primero, somos comunidad. Hemos logrado tener una base estudiantil firme y dispuesta a seguir creciendo, invitando a otros a participar. Esto nos ayuda a efectuar las actividades, sobre todo los tiempos de discipulado y más espacios de oración y compañerismo.
Segundo: Tenemos un cronograma claro y de conocimiento de todos, para no cruzar actividades con la iglesia y la universidad”.
Juan García, un miembro del grupo de Armenia, comenta: “Estas actividades me han permitido crecer en la comunidad, pero también entender que Jesús no sólo vivió en medio de la iglesia, sino también en nuestra vida diaria. En nuestros tiempos de discipulado vemos cómo en nuestra situación actual Jesús nos da respuestas y queremos conocerle más y más. Hace un año empezamos a tener comidas en comunidad para que pudiéramos compartir con las personas que no pueden asistir a los grupos de discipulado”.
Carmen continúa: “Pueden orar para que el Señor nos dé la Sabiduría y las palabras para compartirles aquellos que vayan a llegar. Que el Señor nos descanse y no permita que nosotros nos cansemos o carguemos con la misión, sino que el servirle sea una refrescante y grata labor. Que el Señor nos permita distribuir bien el tiempo y nos dé la gracia para con otros.
El impacto que generan estas actividades es mostrar a un Jesús vivo, resucitado a través de nuestras vidas. Si abrimos nuestra vida a otros, pueden llegar a conocerle”.