nuestra historia
IFES se fundó en 1947 cuando los líderes de diez movimientos estudiantiles cristianos se reunieron en la Universidad de Harvard en los Estados Unidos. Su sueño era que se estableciera un testimonio de Jesucristo en todas las universidades del mundo. La visión del ministerio de IFES aún gira en torno a este compromiso y es la base de nuestra visión de Piedras Vivas.
Durante más de 60 años IFES ha visto Dios obrar de manera increíble. Él ha levantado un ministerio estudiantil global a través del trabajo fiel de muchas personas en la Comunidad y muchos amigos que comparten este ministerio con nosotros.
pasado, presente y futuro
Los planes para lo que llegaría a ser la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (IFES) comenzaron en la década de 1930. Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial se hicieron los preparativos para una reunión en Oxford en 1946. Mientras se elaboraba un borrador de los estatutos, los miembros del grupo estudiantil de China, el último que se acababa de establecer y también el más grande de todos los movimientos, envió un telegrama confirmando su interés en formar un movimiento mundial. El acta de la reunión de 1946 lo denomina una “confirmación contundente” de que sus planes estaban de acuerdo con la voluntad de Dios.
En esta reunión se decidió que al año siguiente los representantes, incluyendo estudiantes, de los diez movimientos establecidos se reunirían en la Universidad de Harvard para la inauguración formal de IFES. El movimiento más grande de los diez era el de China Inter Varsity Fellowship.
En Harvard, en 1947, se reunieron hombres y mujeres de visión y pasión por la gloria de Cristo. Los delegados deseaban que el nombre de Jesús fuera honrado en los centros del saber y de influencia. Su sueño era que se estableciera un testimonio de Jesucristo en todas las universidades del mundo. Hicieron un pacto de orar y trabajar para esto, en representación de sus movimientos nacionales. El ministerio de IFES sigue girando en torno a este compromiso.
Aún quedan países sin obra, todavía hay universidades en muchos países que necesitan comenzar la obra de nuevo y seguirán naciendo más generaciones de estudiantes. Si permanecemos fieles a nuestro llamado llegará el fin solamente cuando el Señor Jesucristo venga otra vez.